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viernes, 30 de marzo de 2012

"SE VAN A CANSAR DE ESPERAR QUE DEJEMOS LA LUCHA"




(8300 WEB).- Las Madres de Plaza de Mayo de Neuquén confirmaron que el martes a la madrugada fue baleada la casa en la que viven Inés y Oscar Ragni. Fueron cuatro disparos de un calibre pequeño. Rodeadas de militantes de diversas organizaciones, dieron una conferencia de prensa en la vereda de la finca. “A los que hicieron el atentado les digo que se sienten porque si están parados se van a cansar de esperar que abandonemos la lucha”, dijo Inés. Los presentes coincidieron en manifestar que el aparato represivo está intacto. “Nos persiguen, nos espían, nos procesan”, sintetizó el representante del gremio ceramista.

Fue el lunes a las 3 de la mañana. Dos días después de la enorme marcha por el 24 de marzo, y a dos días de que comenzara el juicio a los responsables del genocidio en la región. “Sentimos unos ruidos, pero no alcanzamos a comprender qué era”, dijo Oscar Ragni. Dos días después, advirtieron que se trataban de disparos de arma de fuego. Tres balazos pegaron contra la chapa de la puerta y quedaron ahí. Un cuarto disparo atravesó un vidrio e impactó contra un dispenser ubicado adentro del salón.
Ambos decidieron hacer la denuncia policial. Salieron de su casa y se tomaron el colectivo para radicarla en la comisaría más cercana. “Es que no tenemos auto“, explicó Inés, para quien el miedo no forma parte de su vocabulario.



“Vino la policía y se encargó de confirmar que no eran de 9 milímetros (el calibre oficial de la policía), sino que eran calibre 32 o 38“. Es decir, un calibre pequeño. La puerta contra la que impactaron las balas fue la misma que hace 35 años atravesaron las fuerzas de seguridad para llevarse para siempre al hijo de Oscar e Inés: Oscarcito Ragni.

“Este acto tiene una contradicción. Nos reúne en torno al horror y la indignación por un hecho de esta naturaleza, pero hace que nos juntemos todos en la lucha“, afirmó Lolín Rigoni. Y esto -dijo- “es fruto de una construcción de muchos años“.
Inés destacó el apoyo y el interés recibido de parte de personas y organismos de todo el país. Agradeció a los y las periodistas y a la militancia. “Los ceramistas querían venir a instalarse acá para cuidarnos”, contó Inés. “Para comer”, le sopló Lolín.
  
La serpiente está viva
Hubo otra coincidencia general entre los presentes: que el aparto represivo está intacto. “Este es un ataque a toda la militancia, y demuestra que la víbora está viva: si le cortan la cabeza, sigue teniendo cuerpo y cola”, graficó Oscar Ragni. Por eso explicó que -para él- “no ha habido ruptura” en el funcionamiento de ese aparato.
Inés aseguró que el enemigo “está vivo, agazapado, esperando dar el zarpazo“.

La otra coincidencia fue la necesidad de denunciar el hecho, y de responsabilizar a los gobiernos nacional y provincial por la seguridad de las Madres y de la militancia. Ivana Dal Bianco -que dejó el debate oral en el juicio para acompañar a las Madres- dijo que había hecho la denuncia hoy temprano ante el Tribunal Oral Federal que está juzgando a los responsables de la represión en la región.
Gervasio Díaz, de Hijos, afirmó que los responsables de este atentado “están sentados en el banquillo de los acusados” en el juicio. “Pero la patota que hace 35 años se llevó a Oscar, vino ahora a intimidarnos“.
Lejos de amedrentarse por lo ocurrido, la militancia local se sumó en este acto de repudio realizado en las puertas de la casa de la Madres en Neuquén.
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